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Edge Computing, el futuro del procesamiento de datos ya llegó.

Más grande, más rápido, más fuerte.

Supongo que todos estamos familiarizados con el dicho “ahorrar para tiempos difíciles”, ¿verdad? Cuando hablamos de tecnología y soluciones de internet, este dicho se convierte en “investigar para tiempos difíciles” y una de las tendencias tecnológicas más grandes que se está investigando y desarrollando hoy en día es el Edge Computing o Cómputo en el Borde.

Si bien la nube fue concebida como un concepto abstracto que daba la idea de ser ilimitado, el “Internet de las cosas” ha traído a la escena asuntos que comienzan a desafiar los límites de esta tecnología. Como consecuencia de esto las empresas han empezado a investigar cómo expandir las fronteras de esta arquitectura, llevando su capacidad al límite, un punto fronterizo, el borde (Edge en inglés).

La historia computacional ha atravesado varias etapas, incluyendo arquitecturas tanto centralizadas como descentralizadas, poder de procesamiento propiedad del usuario así como también de grandes proveedores, información almacenada en medios físicos como diskettes, cd´s, dvd´s, pen drives, etc, o en servidores en la nube que permiten el acceso desde cualquier lugar. Hoy en día nos encontramos en la era de la computación en la nube, en la que todo es almacenado en un servidor central y el poder de procesamiento también se encuentra allí, centros de procesamiento y almacenamiento que ocupan miles y miles de metros cuadrados consumiendo cantidades exorbitantes de energía. Esto no solo suena centralizado, realmente lo es, por lo tanto, casi no hay espacio para que la nube se siga expandiendo.

Todo lo que podía ser centralizado, ya lo fue, es por eso que las nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo para la nube yacen, literalmente, en el borde.

¿Qué es el borde y por qué se le llama así?

El borde es literalmente eso, el borde del diseño de la arquitectura de la red, el último dispositivo de la cadena, el que recolecta los datos directamente de los usuarios y de su entorno.

Se le llamó Edge Computing, o en español cómputo en el borde, porque el procesamiento de los datos, se espera, será llevado a cabo cerca de la fuente de los mismos, o bien dentro del dispositivo en sí mismo o en una computadora cercana, dentro de la misma red.

Lejos de significar que la nube está desapareciendo, se puede entender como que la red está viniendo hacia ti, ya que la misma dejará de ser algo distante y una parte de ella estará trabajando dentro de tus propios dispositivos.

¿Por qué el borde? ¿Cuáles son los beneficios?

El IoT (Internet de las cosas) introdujo un gran número de problemas diferentes que necesitaban ser atacados. Para empezar, las estadísticas predicen que para el año 2020 habrá 20 billones de dispositivos usando esta tecnología que estarán conectados a la red, lo que resultará en que cada ser humano generará un promedio de 6 Gb por hora de información. Esto deja a la vista tres grandes asuntos, tiempo, espacio y privacidad.

En lo que respecta a tiempo, resulta obvio que si tenemos esa cantidad de datos per cápita viajando a través de la red para ser procesados por un servidor en la nube y luego los resultados de ese procesamiento deben ser enviados de nuevo al dispositivo que debe aprender de ellos y hacer su trabajo, eso consume tiempo y ancho de banda. El tiempo es uno de nuestros activos más preciados y, por ende, no puede ser desperdiciado. Al tener la posibilidad de procesar esos datos a pocos metros en lugar de hacerlo al otro lado del mundo, la ecuación cambiaría significativamente y el resultado sería mucho más rápido. En conjunto con el tiempo que se ahorraría, enviar y recibir un volumen mucho menor de datos entre nuestra red y la nube consumiría mucho menos ancho de banda, resultando en un mejor rendimiento de los dispositivos que trabajan con una conexión a internet menos potente.

En cuanto al espacio, el asunto más complicado nace de la cantidad de información que debe ser almacenada en la nube y cómo esa información es depurada para quedarse sólo con lo más relevante. El Edge Computing apunta a darle a cada dispositivo la capacidad de reconocer quéƒ información debe conservar y cuál debe descartar, para que finalmente solo envíe a la nube un pequeño porcentaje de ésta, que sea a su vez el más útil.

Los problemas de privacidad también podrían desaparecer con la implementación de esta nueva tecnología. La seguridad pasará a ser manejada de forma centralizada, pero cada dispositivo del borde será actualizado y manejado de forma tal que será tan difícil de hackear como sea posible, mediante la recolección de datos que le permitan al dispositivo saber si realmente es su propietario quien está dando los comandos, y no alguien desde afuera intentando hacerse pasar por el mismo.

Está aquí, abrázala.

Esto ya es más que una tendencia, está siendo investigada e implementada ahora mismo, y en la medida que la cantidad de dispositivos IoT crece y evoluciona, el despliegue de esta tecnología se vuelve más y más tangible. Incluso se rumorea que Amazon ya está desarrollando sus propios chips de IA (Inteligencia Artificial) para sus dispositivos Echo, con el fin de que la “magia” pueda llevarse a cabo de forma local.

Cuidado con el Edge Computing… no puedes decir que no te lo advertimos

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